
Posteriormente lo vendió en un establecimiento, no sin antes haber accedido a sus archivos y borrarlos, lo que le permitió conocer sin duda al propietario del móvil por lo que fue condenado como autor de un delito de apropiación indebida de cosa perdida, que al ser en este caso el valor del móvil inferior a 400 euros fue calificado como delito leve. Si el valor del móvil hubiera sido de 400 o más euros, lo cual es habitual en algunos conocidos modelos, la pena pudiera haberse extendido a los 6 meses de multa, con los consiguientes antecedentes penales.
La sentencia se puede consultar aquí.